Esta idea nació como nacen las cosas que surgen del corazón: de repente y sin avisar.

Por aquellas fechas -diciembre de 2013- vivía en Inglaterra, y como costumbre semanal habitual, me disponía a publicar en mi blog personal. Sin embargo, no estaba inspirada. Cuanto más buscaba la primera palabra del primer párrafo, más se me escapaba. No sabía ni por dónde empezar, no sabía sobre qué escribir.

Y, como siempre, la solución la encontré cuando me relajé y dejé de pensar.

Me despedí de unos amigos, quienes iban a asistir a una boda durante el fin de semana y, por ese motivo, no iba a volver a verlos hasta pasados unos días. Y así comenzó todo. Su cita en el calendario me dio la solución, me proporcionó un tema: bodas. Y de la temática sobre la que me disponía a escribir, nació una idea. Por qué en lugar de escribir sobre bodas, no escribir las bodas?

De esa loca bombillita que es la causa de que mi cabeza sea un hervidero de pensamientos, surgió un qué, un por qué y un cómo.

Durante todos los años que me recuerdo con un bolígrafo entre los dedos y una palabra esperando su turno en cada gota de tinta, lo hago escribiendo o describiendo historias bonitas, tratando de transmitir aquellas emociones por las que merece la pena vivir. Me gusta embellecer los recuerdos, idealizar las emociones y adornar los momentos. Me apasiona conocer nuevas historias, entrevistar a las personas y que den respuesta a cada una de mis preguntas. Vivo para comunicar y transmitir, ya sea a través de la psicología, o a través de la comunicación. Y gracias a este corazón dividido por dos pasiones, conseguí encontrar un nexo común en el que se entrelazaban mis conocimientos y ambiciones.

Nuestra capacidad de recordar va ligada a nuestra capacidad para hablar. Está demostrado que no somos capaces de recordar nada de aquello que sucedió antes de nuestros 3 primeros años de vida. Es decir, antes de que pronunciásemos nuestras primeras palabras. Y es que nuestra capacidad para ponerle palabras a cada momento es lo que nos permite construir nuestra propia historia, ordenar cada momento de nuestra vida, ponerle nombre a cada cosa física o emocional. Etiquetamos con palabras todo aquello que vivimos, y gracias a ello podemos recordar. Y yo me pregunto, ¿por qué si existen las fotos y los vídeos para recordar uno de los días más felices de nuestras vidas -el día de nuestra boda- no existe la opción de poder recordar aquel día de la mejor forma en que sabemos, que es a través de las palabras?  Si nuestra capacidad de recordar nació a través del vocabulario, ¿por qué no recordar ese momento que no queremos olvidar jamás, entre las páginas de un libro?

Hay muchos modos de recordar un momento. Lo que te ofrezcan las fotos y los vídeos, no te lo ofrecerá un libro, y viceversa. Cada forma te suscita un tipo diferente de recuerdo, y sobre todo de emoción. Yo lo comparo con los escritores. Por ejemplo, ¿por  qué nos gusta más un escritor que otro? La respuesta está en que no depende de la historia que cuentan, sino de cómo la cuentan.  Dos escritores pueden tratar de describir la misma imagen o episodio, y nosotros percibir sensaciones muy diferentes con un texto y el otro. Todo depende del cómo.

Nadie se había planteado que del gran día, podía nacer una historia. Llevamos toda la vida riendo y llorando con historias ajenas que se nos presentan en libros y películas y, sin embargo, nadie se ha planteado que, quizás, sea buena idea tener la nuestra propia.  

Me pareció encontrar un agujero en la alfombra roja que lleva a los novios hasta el altar. Un recoveco en la temática nupcial y sus servicios.

Un lugar para esta idea y, sobre todo, un lugar para mi ilusión.

.

book-cute-flower-flowers-photo-photography-Favim.com-107587_large

Filled Under : Sin categoría